Este verano ha habido un enorme revuelo en el mundo deportivo con Los Juegos Olímpicos de Río 2016. Millones de personas estaban atentas a los logros de aquellos atletas que defendían los colores de su bandera; incluso aquí en España a pesar de las horas intespestivas en las que se emitían los juegos.
Se ha hablado mucho de ellos y se les ha otorgado la importancia que se merecen a deportes algo más minoritarios. Todo el mundo estaba atento a Usaint Bolt en busca de sus terceros oros olímpicos consecutivos, también de si Carolina Marín era capaz de batir al continente asiático, de Michael Phelps y sus continuos récords en la piscina o de si Simone Biles conseguía hacer una participación perfecta.
España acabó estos juegos en una honrada catorceava plaza con un total de 17 medallas (7 oros, 4 platas y 6 bronces).
Después de Los Juegos Olímpicos vinieron Los Juegos Paralímpicos de Río 2016. Pero ya daba igual, porque la gran fiesta del deporte ya había acabado. Puede que sea opinión personal, pero en el caso de estos Juegos, no había tres canales retransmitiendo de forma simultánea diferentes modalidades deportivas. No había titulares en noticias ni encabezados en los periódicos. Y además es muy probable que, si le preguntáramos a cualquier espectador que haya estado las 24 horas del día pendiente de Los Juegos Olímpicos de Río 2016, sea capaz de decir el nombre de algún deportista español que haya triunfado en las paraolimpiadas de Brasil.
¿Se trata de ignorancia o de "pasotismo"? ¿Por qué unos se llevan tantas atenciones y otros tan poco? ¿Por qué si todos tienen el mismo derecho a ser alardeados por ser quienes son y hacer lo que hacen?
Quizá puede que sea falta de conciencia. Ninguno de nosotros puede llegar a hacerse la idea de lo que es correr un 1.500m sin ver absolutamente nada, teniendo a un guía atado a ti por una simple cuerda elástica en tu muñeca (permitidme hacer referencias a mi deporte). O realizar una salida de tacos en 100 metros con los ojos vendados. A lo mejor el problema es que a ninguno se nos ha dado un antifaz y se nos ha colocado en una pista, en la que la confianza y los sentidos están puestos en otra persona que no eres tú. Que si falla ella, fallas tú.
O a las personas a las que les falta alguna extremidad o tienen una malformación. Pues que queréis que os diga, para mi son un gran ejemplo de superación a seguir. Me encantaría ser capaz de adaptarme y aceptar una cosa de esa de la manera en la que lo hacen esos atletas. SUPERACIÓN Y DEDICACIÓN.
Creo que realmente esta es la clave del éxito y prueba de ello fueron las 31 medallas (9 oros, 14 platas y 8 bronces)que se llevaron los españoles.. ¡OJO! Casi el doble de medallas que la selección olímpica española.
Espero y quiero que este pensamiento y este comportamiento de la sociedad en la que vivimos cambie algún día. Que tratemos a todo el mundo por igual y que se le de a cada persona el reconocimiento que se merece.


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